Uno para tí
Bienaventurada, Amiga Adorada,
la tierra que miró y te vio nacer;
pues supo sin que fuera menester
más razón, que era tierra afortunada.
Bienaventuradas son, Dulce Hada,
pues tienen la dicha y el poder
de acariciarte y refrescar tu ser,
las gotas que caen de una cascada
Bienaventurados, peral, ciruelo
el roble, el haya, el fresno, plantas bellas:
pues por darte sombra brotan del suelo.
Bienaventuradas, Bella, las estrellas,
que salen cada noche al alto cielo
sólo para que mires hacia ellas.
domingo, agosto 01, 2004
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